La madera es un material omnipresente en la edificación española, tanto en la histórica – muy presente en construcciones y arte religioso desde la época romana – como en la arquitectura popular. En ambos casos, el paso del tiempo y el cambio climático genera un impacto directo en la conservación de estos edificios y patrimonio histórico con amenazas silenciosas que avanzan desde el interior de las estructuras y que, en muchos casos, permanecen invisibles hasta que el daño ya es significativo.
Las termitas y las carcomas, insectos xilófagos que se alimentan de la celulosa de la madera, representan uno de los principales riesgos para la conservación de elementos arquitectónicos y bienes históricos, especialmente en inmuebles caracterizados por su antigüedad.
Desde cubiertas y artesonados hasta retablos, vigas estructurales, mobiliario histórico o archivos documentales, estas plagas pueden comprometer tanto el valor patrimonial como la estabilidad de los edificios si no se detectan y tratan a tiempo. Según los expertos de Rentokil Initial, la complejidad radica en que gran parte de la actividad de estas plagas ocurre en el interior de la madera, dificultando una identificación temprana.
“En edificios históricos, el principal desafío es que muchas veces los ataques permanecen ocultos durante años. Cuando aparecen señales visibles, el deterioro estructural puede estar ya muy avanzado”, explica Marc Preminguer, de Rentokil Initial.
El riesgo oculto en edificios centenarios
La problemática es relevante sobre todo en inmuebles históricos y centros urbanos con edificaciones centenarias, donde las estructuras originales de madera siguen formando una parte fundamental de la construcción. En proyectos de rehabilitación y conservación es frecuente detectar daños asociados a termitas, carcomas y otros organismos xilófagos durante las inspecciones técnicas.
Las termitas subterráneas, las más habituales en España, desarrollan galerías internas y túneles de barro para desplazarse entre el nido y las estructuras de madera, llegando a vaciar elementos portantes desde el interior sin alterar su aspecto exterior en un principio. Por su parte, las carcomas realizan todo su
ciclo biológico dentro de la madera, generando galerías internas que debilitan progresivamente vigas, elementos decorativos y mobiliario.
En el caso de la carcoma, las señales de alerta incluyen pequeños orificios de salida, acumulaciones de serrín fino, grietas o un aspecto envejecido de la madera. En ataques avanzados, incluso pueden producirse daños estructurales severos.
Conservación preventiva: clave para proteger el patrimonio
Para los expertos de Rentokil Initial, la conservación preventiva es la herramienta más eficaz para proteger el patrimonio histórico frente a estas plagas. Inspecciones periódicas, diagnósticos especializados y monitorización continua permiten identificar focos de actividad antes de que los daños sean irreversibles.
La intervención temprana resulta importante en elementos de alto valor histórico o artístico, donde la sustitución de materiales originales puede implicar una pérdida patrimonial irreparable.
Factores como la humedad, el envejecimiento de la madera o la falta de mantenimiento favorecen la aparición y expansión de estas plagas, incrementando el riesgo en construcciones antiguas y edificios protegidos.
Tratamientos sostenibles y de bajo impacto para proteger la madera frente a carcoma y termitas
Además de los tratamientos convencionales basados en biocidas, las nuevas estrategias para el control de plagas de la madera apuestan por soluciones menos invasivas y más respetuosas con el patrimonio. En el caso de la carcoma, destacan técnicas como el uso de Spathius exarator, una avispa parasitoide que elimina las larvas (principalmente de anóbidos), de forma natural al desarrollarse en su interior, especialmente indicada para retablos, obras de arte y elementos ornamentales donde no pueden aplicarse productos químicos.
También se emplea la anoxia, un tratamiento que elimina el oxígeno del entorno de la pieza infestada para provocar la muerte de todas las fases de desarrollo del insecto, sin necesidad de biocidas, siendo una solución idónea para patrimonio artístico, libros antiguos y piezas delicadas con acabados decorativos que podrían deteriorarse con el uso de productos químicos. Es por este motivo que Rentokil utiliza un gas inerte (nitrógeno) para conseguir la anoxia en el interior de las burbujas de tratamiento.
En el control de termitas, las soluciones más innovadoras se centran en la eliminación completa de la colonia. Entre ellas destaca el sistema de cebos SentriTech, mediante estaciones portacebos instaladas en puntos estratégicos donde las termitas obreras consumen el producto y lo distribuyen por todo el termitero hasta su eliminación.
Este sistema permite además una monitorización posterior para evitar reinfestaciones. De forma complementaria, se utilizan estacas de monitorización, que ayudan a localizar la actividad y dirigir el tratamiento sólo a las zonas afectadas, optimizando recursos y reduciendo el impacto de la intervención.
Un desafío creciente para la rehabilitación y conservación
La rehabilitación del patrimonio construido exige cada vez más integrar estrategias específicas de protección de la madera. Arquitectos, conservadores y especialistas en restauración coinciden en que la necesidad de incorporar evaluaciones preventivas frente a organismos xilófagos es esencial en cualquier intervención sobre edificios históricos.
La protección del patrimonio no solo implica restaurar el pasado, sino también preservar su estabilidad y garantizar su conservación para las futuras generaciones.
Acerca de Rentokil Initial
Rentokil Initial es la compañía líder mundial en servicios de higiene ambiental, con presencia en más de 90 países y un crecimiento constante en facturación, beneficios y plantilla. En España opera desde 1981 y ofrece soluciones en control de plagas, higiene, servicios de decoración con plantas de interior y marketing olfativo.
