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El Círculo de lectores (espacio Bertelsmann) de Miralles, con nuevas imágenes

El Espacio Bertelsmann realizó una reforma menor del interior del edificio diseñado por Enric Miralles en 2019 para adaptar las instalaciones a su nueva actividad como sede de la fundación y venue enfocado en la gestión de eventos corporativos e institucionales.
Como consecuencia de ella, algunos elementos originales desaparecieron y se alteraron algunos conceptos arquitectónicos del espacio.
Pese a se un edificio icónico, no existen muchas imágenes disponibles previas a la reforma.
Planta (c) FEM
Por suerte AITIM sí dispone de ellas y las ha compartido en su tablón de Pinterest:
https://es.pinterest.com/eperaza1431/arquitectos-y-madera/embt/
Como  es sabido, todo el proyecto está realizado con tablero contrachapado de abedul, de origen finlandés. El tablero ha aguantado muy bien el paso del tiempo, salvo en las zonas de mayor desgaste, como suelos y escenario, donde ha debido cubrirse con moqueta. Pese a ello sigue siendo omnipresente con su cálido color amarillo dorado.
LOS CAMBIOS
Los cambios afectaron principalmente al vestíbulo y a la entrada.

El baño original de la planta inferior fue eliminado y se colocaron dos aseos (uno adaptado y otro convencional) con un diseño anodino, totalmente diferente al del resto del edificio, empezando por su puerta, que pasó de ser pivotante exterior a dos puertas convencionales.

Baños superiores

Esta intervención generó una gran controversia en el sector de la arquitectura, ya que los baños originales formaban una parte fundamental del “micromundo” expresivo y detallista que Miralles ideó para el Círculo de Lectores en 1992. Con el fin de adaptar las instalaciones a las normativas vigentes de accesibilidad para eventos públicos y optimizar el espacio de la planta baja, la configuración original de esa zona se vio alterada de forma importante.

La escalera lateral del vestíbulo fue también eliminada debido a la normativa de evacuación y seguridad. De un diseño marcadamente escultórico y liviano, como parte de las circulaciones perimetrales que comunicaban los diferentes niveles.

La normativa contemporánea de incendios y accesibilidad para eventos de pública concurrencia en Madrid invalidaba el uso de esa estructura por no cumplir con los anchos y las pendientes. Al no poder ser adaptada sin desfigurar por completo su compleja geometría y estructura aerodinámica.

Escalera lateral eliminada

Al eliminar esta escalera lateral, la fluidez y el sentido original de la circulación del vestíbulo quedaron desvirtuados.

Originalmente, el espacio se concebía como un recorrido dinámico tridimensional. El vestíbulo de entrada no era un simple lugar de paso para “dejar el abrigo”, sino el inicio de una coreografía arquitectónica.

Con la eliminación de esa estructura se perdió la “circulación perimetral” enuna planta muy irregular para que el visitante pudiera rodear, subir y “otear” los diferentes niveles desde los márgenes. La escalera lateral funcionaba como una válvula de escape visual y física que conectaba el vestíbulo directamente con la cota superior sin cruzar la parte central. Al suprimir este eje alternativo, la circulación quedó “mutilada” y forzada a canalizarse por un único central, transformando el espacio original libre e intuitivo en un recorrido rígido y unidireccional. La escalera ligera fragmentaba la luz y daba escala al vestíbulo. Al quitarla para “liberar espacio útil” el vacío resultante alteró las tensiones espaciales que Miralles había calculado entre los techos (“mapas”) y los recorridos del suelo.

Planta de lucernarios (c) FEM

También los lucernarios del vestíbulo sufrieron una modificación en su funcionamiento y en la iluminación del espacio debido a las reformas en los pisos superiores del edificio.

Lucernarios originales con luz natural

El “cielo de lucernarios” era uno de los elementos más “poéticos” del diseño de 1992. Al tratarse de una planta a nivel de calle bajo un patio de luces, la iluminación directa era mínima. Por ello se abrieron huecos cenitales irregulares en el patio, que captaban la luz cambiante sobre las sinuosas formas de las columnas madera de abedul y aluminio del vestíbulo.

La pérdida de luz natural se debió a lasobras de ampliación para oficinas en la primera planta y a techar parcialmente los patios o zonas superiores para ganar superficie de oficina. Con ello los lucernarios perdieron la luz directa. Los tragaluces se mantuvieron pero pasaron a convertirse en cajas de luz artificial led pero se anuló el efecto de las variaciones de luz en el interior del vestíbulo.

El escenario de la sala también ha variado de forma y está cubierto con moqueta

La  icónica puerta principal de Enric Miralles no fue eliminada pero sí sufrió modificaciones en su entorno inmediato para poder cumplir con la normativa de accesibilidad.

Aunque se mantuvo en su sitio como uno de los grandes símbolos del edificio, al añadir una rampa de hormigón al adaptarse a la normativa de accesibilidad se reformó el pavimento exterior de entrada se rompió con la continuidad visual del suelo original, afectando significativamente a la transición limpia original entre la calle y el interior del recinto.

Entrada original y entrada actual