Qué es un edificio saludable?
Los Edificios saludables priorizan la salud y el bienestar de los ocupantes, salvaguardan y mejoran la sostenibilidad y posibilitan la transformación a través del empoderamiento y la resiliencia.
El Barómetro de Edificios Saludables de 2024 los define más precisamente como aquellos que cuidan de las personas, incluyendo su salud física y mental, se diseñan con las necesidades humanas en el centro de la toma de decisiones, se construyen y operan de manera sostenible, aseguran la adaptabilidad al cambio climático. Esta concepción de los edificios precisa de la capacitación de proyectistas y usuarios en la generación y gestión de los mismos.
Los edificios saludables lo son para las personas y para el planeta.
El papel de los arquitectos es vital en la ruta a la sostenibilidad, la salud y la calidad de vida. Desde la gestión del urbanismo en las grandes ciudades o la redacción de planes generales hasta el diseño de edificios de obra nueva y rehabilitación de los edificios existentes, la mano del arquitecto define nuestro entorno construido, el cual tiene una influencia enorme en nuestra calidad de vida y en nuestro impacto en el planeta.
Pasamos el 90% del tiempo en espacios interiores y por ello, el impacto de los edificios en nuestras emociones, salud y productividad es muy grande. Por otro lado, el consumo de los edificios en Europa supone un 36% del consumo total del continente, y más de un 40% de las emisiones de CO2. Diseñar estos edificios para que demanden menos energía y nos permitan vivir en temperaturas agradables sin necesidad de climatización, es fundamental para la independencia energética y la sostenibilidad a largo plazo.
¿Cómo podemos desde nuestro hogar mejorar la calidad del aire?
Podemos actuar de dos maneras. Por un lado, intentando que nuestras pertenencias y hábitos emitan lo menos posible a nuestro aire interior; por otro lado, ventilando suficiente para renovar el aire lo que sea necesario.
En el primer caso, me refiero a no utilizar velas o ambientadores, no secar la ropa en el interior con las ventanas cerradas, comprar acabados y muebles con de materiales naturales con menos productos químicos, poner la campana al cocinar… En el segundo, es tan fácil como ventilar al menos 4 veces diarias durante 10-15 minutos, de manera habitual. Y de manera puntual adicionalmente cuando hayamos hecho alguna actividad que aporte excesiva humedad o contaminantes al ambiente. Podría ser cuando nos duchamos o hacemos ejercicio en casa, así como cuando nos pintamos las uñas o nos echamos desodorante o laca, cuando limpiamos con productos químicos, después de toda la noche durmiendo o cuando ha habido mucha gente en una habitación durante un rato. Lo ideal es abrir a la vez ventanas de orientaciones diferentes, de fachada y patio interior, o de fachada y tejado para el flujo más efectivo de ventilación natural.
En el siguiente ENLACE se puede descargar la publicación: https://www.velux.es/recursos/catalogos/barometro-de-viviendas-saludables