La Agencia Nacional de Meteorología AEMET anunció hace apenas un mes que nos espera un verano muy duro con varias olas de calor e intensas temperaturas, lo que traducido al sector forestal es que existe un alto riesgo para los incendios de verano. Un mal que, a pesar de ser inevitable por naturaleza, se ha de impedir que ocurra en la medida de lo posible para el bien de la fauna y flora así como con los intereses humanos y económicos en juego. La superficie de bosques de nuestro país es la tercera más extensa dentro de la Unión Europea por detrás solo de Suecia y Finlandia, con más de 18 millones de ha. A pesar de ser los más propensos a los incendios forestales, los españoles somos los que más àrboles hemos replantado, con un 296 000 ha anuales, aun así esta es una cifra inferior a la vegetación que arde durante la época estival. Estos datos nos llevan a plantearnos preguntas tales como