La construcción de casas en Madeira, o con estructuras híbridas (hormigón-madera), fueron otros dos ejes principales de Piñeiros 25. Al igual que en el caso de la salud forestal o los bloques de viviendas en Madera, cuenta con el apoyo de reconocidos profesionales, tanto de Latinoamérica, como la arquitecta Cazú Zegers, como de España.
La mesa redonda sobre madera tiene como objetivo conocer las tendencias laborales nacionales e internacionales que Galicia puede emplear en prácticas. El caso de Nasuvinsa (Navarra de Solo e Vivenda), una empresa pública regional, es un ejemplo de cómo se están introduciendo promociones de vivienda pública en Madera. Maitane Zuazu, de Nasuvinsa, presentó una serie de edificios residenciales construidos en Navarra utilizando diferentes técnicas (CLT, entramado ligero) o soluciones mixtas de hormigón y madera.
Un elemento común de las intervenciones es identificar las ventajas ecológicas de la construcción en Madeira. Juan Antonio Gómez Pintado, presidente del grupo Vía Ágora, destacó la menor huella de carbono de la madera, así como su eficiencia energética, su reciclabilidad y la mejora de las promociones a nivel biofílico. Otro factor a tener en cuenta es la prefabricación y el montaje en seco in situ, lo que facilita los plazos de entrega.
Otros temas tratados en la Jornada
‘Piñeiros 25’, el encuentro intersectorial del ecosistema forestal de Galicia, organizado por la Fundación Arume, abordó hoy otros temas clave para el futuro de la cadena forestal – madera de Galicia, como son la sanidad forestal, la construcción de viviendas en madera o la tradición cultural ligada al pino en la comunidad.
Uno de los puntos de atención de la jornada estuvo en la mesa de sanidad forestal de coníferas, donde se contó con expertos llegados de Chile y Uruguay. Ese bloque de la jornada se orientó a conocer líneas de trabajo internacionales que pueden servir de aprendizaje para Galicia, donde los hongos de las bandas están afectando al pino radiata, una especie con alta presencia sobre todo en la provincia de Lugo.
Así, el subgerente del Centro de Excelencia Arauco Chile, Rodrigo Ahumada, apuntó la necesidad de avanzar en tres ejes: control de la enfermedad, selección genética para ganar en resistencia a los hongos y la definición de modelos de riesgo, en función de variables climáticas y ambientales, de cara a determinar las zonas más adecuadas para las plantaciones futuras de radiata.
Otra de las opciones a considerar es el empleo de una especie alternativa, el pino taeda, que en los últimos años está comenzando a introducirse en Galicia. El director del centro Inia Tacuarembó (Uruguay), Juan Pedro Posse, explicó la experiencia del país sudamericano con el pino taeda, un árbol que comenzó a implantarse en Uruguay de manera importante desde hace tres décadas.
En Uruguay, actualmente hay alrededor de 140.000 hectáreas de pino taeda, lo que representa un 90% de las masas de coníferas del país. Posse destacó que se trata de una especie plástica, con un amplio rango de distribución, y que presenta propiedades satisfactorias para la industria, tanto físicas cómo mecánicas y químicas.
Como recomendaciones, el director del centro Inia apuntó la necesidad de afinar en la elección de materiales genéticos y de los emplazamientos idóneos para la plantación, así como definir el modelo silvícola más apropiado en Galicia (marco de plantación, claras, podas).
El pino taeda es una especie que crece bien en suelos ácidos y no encharcados, como los habituales en Galicia, pero en la que es importante un control de la vegetación de competencia en los primeros años.
La mesa de sanidad forestal se completó con Carlos Iglesias, de Finsa, que analizó la situación de las masas gallegas de pino radiata afectadas por las bandas. Iglesias apuntó el riesgo de regresión de los pinares de radiata en Galicia y señaló caminos para enfrentar la enfermedad. En el corto plazo, las vías pasan por los tratamientos preventivos (abonos foliares, fungicidas) y por el manejo silvícola (podas, rareos), en tanto que a largo plazo el camino es el de la selección genética de árboles más resistentes a las bandas.
Otra opción que planteó Iglesias es el empleo de coníferas alternativas, como el pino taeda, del que ya hay experiencias positivas en Galicia, así como el estudio de las zonas de bajo riesgo para la plantación del pino radiata, una especie que, insistió, continúa a ser interesante para Galicia.