La empresa que codirigen José Luis (segunda generación) y Carlos Aliende (tercera generación) es un ejemplo de empresa familiar que pasa con éxito a la tercera generación. Muy pocas empresas logran realizar esa transición con éxito. IMA es una de ellas y por eso la Cámara de Comercia los premia este 19 de noviembre.
IMA es una empresa familiar. José Luis Aliende senior, su fundador, tuvo una visión de futuro extraordinaria, de cuyo acierto han heredado una línea de trabajo que procuran continuar y mejorar en lo posible la segunda y tercera generación.
IMA empezó a fabricar mesas y sillas de duraluminio en 1961 en Rivabellosa con 4.000 m2 de instalaciones. A partir de 1974 IMA se amplía para fabricar muebles de cocina y baño apostando por la innovación con una amplia gama de modelos. Fue entonces cuando José Luis Aliende (segunda generación) entra en la empresa.
«Mi padre era muy inquieto -cuenta- y se movía mucho podía introducir. Éramos la tercera fábrica en España. Después fueron saliendo muchas más». Con el crecimiento de la competencia dejó de ser interesante y abandonaron ese sector para centrarse en un nuevo producto que venía del norte de Europa, la tarima flotante. Corría el año 1985 y optaron por un modelo de gran producción con fuertes inversiones. Un tipo de empresa muy escaso en el sector de la madera en España.
No eran muchos los competidores pero buscaban diferenciarse y lo hicieron introduciendo barnices ecológicos evitando los barnices al disolvente que eran los que usaba la competencia. Luego incorporaron el componente cerámico (OPTIMAX-CERAMIC) que todavía es su seña de identidad en muchos sitios.
Ese negocio les hizo crecer, pasando a los 26.000 edificados y 120.000 de suelo actuales en Lacorzanilla (Álava). Tienen una capacidad de producción de 1 millón de m2 que en estos momentos no se utiliza pero que abarca más actividades. Por ejemplo el secado de madera disponen de 29 secaderos de madera, pocas empresas en España habrá con esa capacidad. Secan madera también para clientes externos.
También se han especializado en suelos deportivos. Se trata de un multicapa estándar pero con un barniz especial en el que prioriza su carácter anti-deslizante. «Es una línea de producto de la que salen muchos metros al año y en el que nos sentimos muy cómodos. Para nosotros es un nicho de mercado muy importante porque se adapta perfectamente a las cualidades de la fábrica».
IMA trabaja para un sector de gama alta donde el precio es un concepto relativo porque es un producto que no pasa de moda.
Foto: Avelino Gómez El Correo de Miranda