Análisis de ciclo de vida de las ventanas de madera: los gastos energéticos ahogan a las ventanas y otros productos basados en aluminio

Uno de los factores de mayor importancia en el Análisis de ciclo de vida de los elementos constructivos es la energía invertida en su fabricación. La ventana de aluminio cuya materia prima exige en su fabricación un consumo de energía intensivo, se diferencia radicalmente en esto a la de madera.

Esto se pone de manifiesto en la situación actual. La Asociación Española del Aluminio, junto a otros sectores industriales, firma las cartas a Europa demandando cambios en el mercado energético.

La AEA -Asociación Española del Aluminio y Tratamientos de Superficie, que representa a más de 600 empresas del sector- junto a otras asociaciones empresariales de nuestro país, han remitido una misiva a los representantes europeos Kadri Simson, Comisaria de Energía, y Thierry Breton, Comisario de Mercado Interior, dando cuenta de la crítica situación a la que han quedado expuestas sus empresas asociadas y las industrias a las que representan, por el incremento y volatibilidad de los precios de la energía.

Una situación que ya preocupaba y dificultaba el normal desempeño de su actividad en los últimos meses pero que, con la crisis política y económica sobrevenida tras la invasión de Ucrania y el consecuente reflejo en los mercados energéticos, les ha llevado a un panorama insostenible poniendo en jaque la continuación de sus actividades industriales. 

Tal y como anunciaba Armando Mateos, Presidente de AEA hace una semana en un comunicado, “todo ello ha llevado a tensionar los balances de nuestras empresas, poniéndolas contra las cuerdas, y haciendo que sean ya demasiadas las que se plantean la viabilidad de sus actividades. Es así como ya comenzamos a asistir a paralizaciones en la producción de muchas de ellas o a cierres de plantas.” 

Advierten de que “si la situación no se endereza en los próximos días, muchas empresas que ya han tenido que abordar cierres temporales de sus instalaciones, se verán obligadas a poner en marcha expedientes de regulación temporal de empleo (ERTES) y posibles deslocalizaciones de producción”. Solo en el caso del sector de la transformación del aluminio, está en juego un 10% de la producción que, traducido en número de empleos, supondría la desaparición automática de 2.000 empleos directos de personal especializado.